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Cuanto mayor es el pormenor sobre Marx, más se aleja su figura de las ideas preconcebidas



Trabajadoras en una fábrica textil de Mánchester

Familia Marx con su esposa Jenny y sus hijas Laura y Eleonora, con Engels


"El hecho de que Marx sea el gran teórico de la propiedad común y a la vez un hombre «siempre desamparado» contribuye a precisar su tesis de que la fuente de ingresos determina la conciencia. Todos sus biógrafos subrayan una prodigalidad que […] le llevaba a superar ampliamente el gasto de colegas con familias más prósperas […] […] se abstuvo de trabajos remunerados, […] Para su familia eso supuso vivir peor que la familia de un obrero inglés sin especializar, pero su esposa y sus hijas nunca dudaron de que aplicarse a ganar dinero habría sido traicionar al destino, como si Jesús postergara su predicación para ingresar en el taller paterno de carpintería. Cuando Jenny muera, por ejemplo, se congratulará de que ese trance lo haya endulzado una reseña sobre él, «pues conocemos el apasionado interés que tales asuntos le merecían». Esa expectativa hizo que «su vida interior se mantuviese tranquila y confiada», mediando adversidades externas como ver morir a cuatro de sus seis hijos, y perder finalmente a un cónyuge minado por el agotamiento y la angustia del pobre vergonzante. Atroz fue la muerte de Edgar a los seis años, cuando ya se había acostumbrado a la picaresca de que le fiasen el pan o la leche, o a quedarse en cama no solo porque tenía empeñados los zapatos y el abrigo, como su padre, sino porque el carbonero se negaba a seguir fiando, y las frazadas eran su único cobijo. El Capital dedica uno de sus sarcasmos más amenazadores al trabajo infantil, aparentemente ajeno a que todo resulta preferible antes de dejar que los niños sucumban por desnutrición y frío. Puede considerarse un golpe de buena suerte no saber que Laura y Eleonora, las dos hijas supervivientes, acabarían suicidándose. De los ocho miembros de su familia solo él cumplió los sesenta años […] y al aguijón de la miseria cabe atribuir al menos parte del impulso requerido para demostrar que «la economía es la ciencia de la renuncia, de la privación, del ascetismo»."

Capítulo 20, págs. 391-395

 

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LOS ENEMIGOS DEL COMERCIO
Una Historia Moral de la Propiedad

Espasa - Calpe 2008
Lengua: Castellano
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788467029772
1ª Edición
Año de edición: 2008
Plaza edición: Madrid

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